¿Por qué CambioQRR?

septiembre 16, 2016
Cambio significa renacer. Transformarse al asumir el reto de lo nuevo. Modificar lo necesario, y decidir qué es lo que debe permanecer. En Quintana Roo el cambio que inicia en septiembre del 2016 modificará, obligadamente, los espacios de comunicación. Y, estamos ciertos, deberá eliminar el seudo periodismo basado en el agravio y el chantaje que hemos padecido. CambioQRR surge, precisamente, en la energía de esta transformación. Nuestra pretensión, también obligación social, será darle voz y sentido a las expresiones políticas de este cambio, con enfoque ciudadano, crítico, vivencial, objetivo, puntual. La realidad siempre gana todas las batallas. Es a esa realidad a la que invocamos en este espacio. Realidad incómoda, maloliente, corrompida, desagradable, brutal. Realidad cuya transformación debe ser el punto de partida, y también el punto de encuentro de todo cambio. Realidad, también, de inmensas libertades y convivencia armónica que queremos preservar. Realidad de oportunidad y crecimiento, realidad de hombres y mujeres honestos que han demostrado ser más que los filibusteros del poder. Es esta realidad la que no otorga “patentes de Corzo” a ningún protagonista del nuevo poder. Y que tampoco borra pasados. En Quintana Roo no hay ríos que al cruzarlos, como dice la Biblia, limpien los pecados políticos. Esta realidad es la que habremos de conjurar en este espacio. CambioQRR es un título que nos define. Aquí hablaremos de Quintana Roo y de Quien Resulte Responsable, abiertos a la participación de nuestros lectores. Con respeto. Con seriedad. Con un compromiso por lo que hemos hecho toda la vida: Periodismo.

¿Espionaje en Quintana Roo? Que el gobernador mande llamar al General Villa, a Maritza

junio 23, 2017
Quintana Roo, 23 de junio.- Hace siete años soldados descubrieron un “centro de espionaje” en Cancún, bajo el mando de un marino, Manuel Vera Salinas. Supuestamente operaba bajo instrucciones del entonces presidente municipal de Cancún, Greg Sánchez. Después de veinte chicanerías legaloides el señor Vera salió indemne del tema, como si hubiese estado jugando en las computadoras. No se le encarceló, no hubo castigo alguno. La impunidad lo alcanzó hasta este sexenio, donde con la aprobación de Renato Sales, de Osorio Chong, de todos en el gobierno federal ocupa un importante puesto en la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca. Todo gracias a sus capacidades como “espía”. Así, en Quintana Roo tenemos una historia de espionaje, con fines políticos, de poder, pagado con recursos públicos y revestida de impunidad. Ejemplo que, seguramente, ha propiciado otros espionajes oficiales.   El sexenio pasado, cuando el general Bibiano Villa no era sino una bola de problemas sin solución, chivo en cristalería, ofreció sus servicios “extraoficiales” al entonces gobernador. Y Villa, contra toda lógica, hasta contra el sentido común, se quedó en su puesto. ¿Por qué? Porque antes de retirarse había sido el responsable de las “comunicaciones” de la Sedena. Es decir, era experto en espionaje, en intervenir teléfonos, celulares, mensajes. Tenía sus propios equipos. Una camioneta entera llena de estos. Ahí se originó el poder de Villa buena parte del sexenio pasado. Poder tan grande que consiguió quitarse a cualquier persona que se oponía a estas actuaciones fuera de la Ley. Se hizo aliado del entonces secretario de gobierno, Gabriel Mendicuti, y lo demás es historia. Todos los protagonistas de la vida social, pública, política del Estado fueron víctimas de espionaje, y la seguridad fue un caos, el inicio del horror que hemos vivido recientemente. Todo por el espionaje. Porque Villa le vendió al poder sus habilidades en ese ámbito. Ahora la pregunta que debemos hacernos es si, además de utilizar el equipo de Villa, el gobierno anterior compró equipo de espionaje. Y dos personas lo saben, por lo menos, uno el general Villa y otra la prima política, la señora Maritza López de Borge que fungió como subsecretaria de Seguridad Pública. ¿El general Villa entrenó a gente responsable del espionaje, además de sus colaboradores? ¿Dependían directamente del gobernador o, también, de Mendicuti? Bastaría tal vez con que el gobernador Carlos Joaquín, o el Fiscal Miguel Ángel Pech los mandasen llamar. ¿O es que puede, todavía, existir impunidad consentida? Ya el gobernador Carlos Joaquín se pronunció en contra de estas prácticas, que conoce perfectamente porque fue víctima. Si estos equipos existen, pagados con dinero del erario público, quién los tiene, para qué se usan, cómo se usan… Y hablo de presente, de un posible espionaje a todos los protagonistas públicos de este tiempo en Quintana Roo. A estas alturas de la historia, nada me sorprendería… Isabel Arvide @isabelarvide CambioQRR  

Don Nassim

junio 19, 2017
Quintana Roo, 19 de junio.- Isabelita, Isabelita… me decía con esperanza de hacerme entrar en razón. Divertido, cariñoso, disfrutando de lo que debía, institucional como era, cuestionar. Fui, siempre, una privilegiada por su amorosa mirada, por su paciencia, por su calidez, pero sobre todo por su confianza. Don Nassim ya era el gran hacedor de la política mexicana cuando lo conocí, joven e indocumentada que se quería comer el mundo. A su mesa, a su tienda, a su bienhechora sonrisa acudí por casi cuarenta años. Y, también, a veces le llamé. Pocas porque era mejor la peregrinación a su reino. Fue tan generoso conmigo que me da pena decirlo. No solamente por pagarme el café, regalarme perfumes, invitarme a su hotel o ir a mi boda vestido de fiesta, sino por la palabra. Por la bienhechora palabra sin dobleces, sin otras intenciones, sin más que su autenticidad. Fui a invitarlo cuando Mario Villanueva me pidió que organizará las jornadas “ecológicas” de Quintana Roo en Nueva York, hace cientos de países, tantos años. Y me dijo que no iría. Pero yo supe que debía ir, que quizás en el último momento… Y como la cena de inauguración era de gala, en aquel World Finantial Center, frente a las Torres Gemelas, fui a alquilarle días antes, porque fue, obvio que llegó, varios esmóquines, varias tallas, varios modelos con todos los accesorios… para que pudiese elegir, si quería, claro, con él siempre todo fue si quería… ¿Y qué quería Nassim Joaquín? Difícil imaginar en estos tiempos un hombre con tan pocas ambiciones personales. Tan gozoso de lo inmediato. Tan simple en sus querencias. Lo que algunos nombran “un hombre sencillo”. Ahí están los gritos de Villanueva a su llegada a Nueva York, pidiendo que le quitase su cuarto para dárselo al dueño de Novedades… y yo negándome, como si fuese una blasfemia, quién osaría despojar a Nassim Joaquín de algo… Casi siempre hablamos de política. Y, también, de las traiciones de la política. De lo que las frecuentes deslealtades, no necesariamente hacía él, le molestaban. Algunas veces de Líbano, a donde yo había viajado buscando los fantasmas de mis ancestros. Otras de los chismes inmediatos, de la política nacional que le era tan presente como la local. Es irrelevante decir que Nassim Joaquín era una institución. Parecería lugar común. Era, fue siempre un hombre magnifico. Magnificente. Luminoso. Amable. Sencillo. Confiable. Es decir, todas las cualidades que parecen olvidadas. Fue, también, un hombre que supo siempre cuál era su lugar en el mundo. Qué debía hacer por ese “mundo” que le correspondió. Que enalteció su responsabilidad humana. Lo conocí, como todos, en Cozumel, debe haber sido 1978. Es decir, hace casi 40 años. Lo vi indignarse, enojarse, varias veces en esos años. Pero, sobre todo lo vi disfrutar su historia. Lo vi protagonista de su vida como pocos, tan amoroso con los suyos, tan volcado a su pueblo, tan pleno de privilegios que parecía no necesitar sino compartir. Porque, tan singular, fue un hombre generoso
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