Miguel Angel Pech, el que persigue y detiene

Esto de entenderle a las leyes.
Isabel ArvidePorIsabel Arvide 7 meses de sido publicado.Sin comentarios
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Quintana Roo, 17 de mayo.- En el tema de seguridad es primordial tener ganas, ser un convencido de lo que haces… y si, además, le entiendes… vas de gane.

Es el caso del Fiscal de Quintana Roo, Miguel Ángel Pech, un hombre grande, cálido, que te hace sentir segura.  Que habla poco, que cuida sus palabras, pero no oculta la inmensa enjundia que tiene.

Está en su hábitat.  Esto de las leyes, de perseguir culpables, de poner a los delincuentes detrás de las rejas, parece traerlo muy adentro.  Sorprende, eso sí, la modestia de sus oficinas.  Ni de Ministerio Público parecen.

Pech, además, tiene una inmensa ventaja: Le entiende al nuevo sistema penal.  Lo que ni siquiera muchos abogados defensores conocen.  A una forma muy distinta de tratar a los presuntos culpables, que en un descuido de la autoridad los dejan en libertad, como acaba de suceder, para escándalo nacional, con los escoltas del criminal conocido como “El Licenciado”, Damaso López, a quienes la jueza dejó en libertad en cuestión de minutos, entre otros motivos por una puesta a disposición fuera del horario legal.

Y por una puerta rota.  Es decir, por entrar a una casa sin orden de cateo.

Lo frustra, mucho, “que no todos en esa institución llegan al mismo ritmo”. Es decir, su gente se le queda atrás.

 

¿Pech camina con pies de plomo?  Diría que, al contrario.  Va de frente y no se para.  Va sin ver a los lados, y sin contestar llamadas “raras”.  Tiene mucha investigación armada, y mucha más a punto.

No obstante que parece optimista, le pregunto si no tiene frustraciones.  Y me responde que lo frustra, mucho “que no todos en esa institución llegan al mismo ritmo”.  Es decir, su gente se le queda atrás.

Pech fue juez, fue subprocurador, y trabajó bajo las órdenes de una mujer, lo que lo define como anti machista.   Tiene un doctorado en el nuevo sistema penal, del que, al principio, como juez, tuvo sus dudas, pero hoy es un convencido.

Tal vez porque sabe exponer sus puntos de vista.  Lo que ahora es esencial para la autoridad.

Dice que los abogados, supongo que los que conoce, los locales, son una jauría que estaba acostumbrada al “papelito” y ahora tienen que hacer su chamba. Hay muchos sin certificación.

Me platica que la implementación de este nuevo sistema de justicia cumplió un año en Quintana Roo, tres años y en Chetumal un año el pasado 30 de abril.

“El Fiscal no está para recibir presiones”

 

El tipo puede caerte bien, muy bien.

Me cuenta que este sistema puede ser mucho más justo “Si las partes hacen su trabajo”.  Las fallas están en lo que llama “el primer respondiente”, es decir el policía que tiene que hacer un informe y muchas veces no tiene ni idea de escribir o de ortografía, de lo que debe poner ahí. Por eso ahora están hablando de policías que tengan estudios de bachillerato.

Para algunos sectores sociales, en Quintana Roo, su trabajo va lento… le digo.  Y no se enoja, pero se mueve en su sillón y me contesta: “El Fiscal no está para recibir presiones”.

Cuando fue nombrado, ya había investigaciones, denuncias formales desde septiembre: “y se ha judicializado lo correcto, nos han dado órdenes de aprehensión… así que la Fiscalía no está fallando”.

Le pregunto por la chavita que quedó en libertad, por la señorita sobrina del presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado, doña Paulina García Achach.  Y explica con mucha paciencia lo que no parece ni siquiera lógico, que le hayan permitido seguir con el proceso en libertad.

Y es que el nuevo sistema de justicia penal ve “los grados de culpabilidad”, y de acuerdo con el juez que lleva el caso, ella no era, en palabras coloquiales, “tan culpable” como Mauricio Rodríguez.  A lo que debe agregarse, en contraposición a éste, el arraigo en Chetumal.

Me da la impresión que el Fiscal Pech no le concede mucha importancia a este hecho, que esté en libertad, porque está seguro del expediente y del resultado del juicio.

Me explica que en el caso de Mauricio Rodríguez el juez tuvo otra decisión, y pese a la petición de su abogado, decidió que siguiera en la cárcel.  Y además le embargó sus bienes.  Me queda claro que son temas de un sistema que es muy distinto al que conocimos, y que privilegia la “reparación del daño”.  O sea que ambos, los dos coacusados, igual no vuelven a ver sus “terrenos” y propiedades embargadas.

Si reparan el daño pueden salir antes, si no es así se pueden ir a tres años.  Estos terrenos, tanto de Paulina como de Mauricio, no son parte de los terrenos mencionados en el juicio, no son parte del delito.  Son otros.  ¿De dónde tuvieron dinero para comprarlos?  Esa es otra historia.

Luego nos pusimos a hablar de Lydia Cacho, de Succar Kuri y otras historias que dan para otro texto.

En verdad, es un buen tipo.  Confiable.  Un Fiscal, una autoridad, que hacía falta en el Estado.

 

Isabel Arvide

@isabelarvide

CambioQRR.com

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  Pesquisas

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