Quitan concesión a Manuel Valencia Cardín. ¿Y cuándo comenzarán a investigarlo?

Isabel ArvidePorIsabel Arvide 1 año de sido publicado.Sin comentarios
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Quintana Roo, 7 de julio.-  Recordemos. Que es un buen ejercicio para la mente. Y que logra poner en perspectiva la pobreza, inmensa, de la llamada “clase política quintanarroense”.

Félix se preocupaba. Mucho. Era una larga tarde en la Ciudad de México. Ya gobernador electo. En los tiempos en que los políticos no tenían el celular en las manos permanentemente. Su angustia el poder que iba a tener Manuel Valencia como oposición, por primera vez un Congreso en manos de la oposición.

Pensaba quién era, cómo era el diputado de Convergencia que se había montado al poder en una coyuntura singular, poco qué ver con su historia personal.

La preocupación duró pocos meses. Y mucho dinero de por medio. Porque Valencia se convirtió en un aliado invaluable para el gobernador priista que terminó nombrándolo director del Instituto de Cultura, sin haber leído un libro obviamente, igual que su jefe, y después secretario particular.

Es decir, el hombre de sus “secretos”. Buen camino para haber comenzado siendo opositor, camino salpicado de dinero y prebendas.

Roberto Borge lo sostuvo en el cargo de los “secretos”, con 95 personas bajo su mando… para que no hubiese el mínimo orden en la agenda del gobernador, para que no pudiese hablar con el mandatario ningún ciudadano… para jugar al conveniente aislamiento. Es decir, como en cultura, un puesto imaginario con buen salario y mejor manejo de recursos.

¿Cuántos millones se manejaron en la oficina de Valencia? ¿En qué se gastaron? ¿De cuánto era su “caja chica”? ¿A alguna autoridad le interesa estas cifras?

Ahora está de moda el delito de “enriquecimiento ilícito”, así sea para tener que presentarse ante el juez y, como la novia de Javier Duarte, entregar una parte de lo que se llevaron del erario y quedar en libertad. ¿Qué propiedades tiene Valencia? ¿De dónde?

Hace poco lo obligaron a “devolver” la concesión de un restaurante en la zona portuaria de Chetumal, un extraño lugar que funcionaba más como antro.

Dice un amigo mío, del Norte, que mientras estés en la nómina hay esperanza… Y por lo visto, con este hecho, Valencia debe comenzar a preocuparse. Dos sexenios viviendo del presupuesto público, con cajones de dinero a disposición, están sujetos a investigación. ¿Y los viajes, los aviones, lo demás?

A lo que debe agregarse que fue el peor secretario particular de funcionario público que pueda recordar, lleno de soberbia y pleno de incapacidad. O sea que le pagaron por su nulidad.

De eso ha vivido, de cobrar por no hacer… ¿se vale?

 

Isabel Arvide

@isabelarvide

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Category:
  Análisis

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