La detención de Juan Melquiades Vergara, de manual

Parecía importar más la divulgación que los supuestos delitos.
Isabel ArvidePorIsabel Arvide 9 meses de sido publicado.Sin comentarios
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Quintana Roo, 2 de febrero.– Dos, tres personas, vestidos de civil, que lo esperan a la puerta de un salón de eventos lleno de gente pasadas las tres de la tarde, hora local.  Lo detienen, lo llevan a las instalaciones de la PGR, y cuando no había llegado su abogado, ya estaban citando a conferencia de prensa en la Ciudad de México, ya tenían listo el boletín, y ya habían dado línea, quiero suponer, a todos los periodistas afines al gobierno que todavía encabeza Enrique Peña Nieto.


Es obvio que planearon el horario.  Justo para entrar a los noticieros de radio y televisión nacionales de la tarde, a tiempo para llenar espacios en los de la noche.  Hora propicia para redes sociales.  No hubo un margen de error.
Tarde para preguntarles a los precandidatos, o a protagonistas del poder en Quintana Roo.  Lo cierto es que fue una conmoción.
Lo que les interesaba era divulgar que un funcionario, había dejado de serlo hace poco, de la administración de Carlos Joaquín estaba detenido.  No precisaron con igual magnitud que era por delitos cometidos, presuntamente, contra el SAT… ¿recordamos por qué detuvieron a Al Capone? ¿Cuántos empresarios, artistas, y hasta profesionales de ingresos medianos no han “metido” una factura falsa en su contabilidad?  ¿O es que ahora vivimos en Dinamarca?
De eso acusan a Juan Vergara, que ya era precandidato a diputado federal por el distrito 3 con cabecera en Cancún, por la coalición de partidos que pretende llevar a Los Pinos a Ricardo Anaya.
¿Podemos, con honestidad, separar este hecho de la detención de Gabriel Mendicuti, justo al día siguiente de que comió con José Antonio Meade?
Va a ser muy difícil separar ambos hechos de la percepción social.
Vergara es un empresario, antes que ser funcionario público, con muchos años de radicar en Cancún.  Muy apreciado socialmente.  Y a partir de la campaña política de Carlos Joaquín tuvo un papel preponderante en la función pública.  No es cualquier “hijo de vecino”, por eso ha impactado tanto su detención.
Que no puede resultar, tampoco, ajena a la confrontación del gobierno que encabeza Peña Nieto con el gobernador panista Javier Corral, que tiene detenido a un operador priista acusado de manejar fondos federales, a través de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, al PRI de esa entidad durante el gobierno de Cesar Duarte.
A quien se niegan a extraditar, ni siquiera han pedido formalmente su extradición pese a haberlo anunciado.
El gobierno de Carlos Joaquín, que llegó al poder por la coalición de PAN y PRD, lleva encarcelados a 9 funcionarios priistas del anterior gobierno, y tiene ordenes de aprehensión contra otros 80… es decir, muchos.  Y no sería sorpresa que alguno de ellos, al ser detenido, decidiese hablar de financiamientos parecidos a los que hubo en Chihuahua.
Al menos es otra de las versiones que manejan los medios locales y la clase política quintanarroense.
¿Agravio al gobierno de Carlos Joaquín?  ¿Parte del pleito electoral con la “Coalición Por México al Frente”?
Isabel Arvide

@isabelarvide

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Category:
  Análisis

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