¿Por qué no protegieron al periodista asesinado en Guerrero?

Isabel ArvidePorIsabel Arvide 2 meses de sido publicado.Sin comentarios
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México, 8 de marzo.- Entrevistado por Ciro Gómez Leyva, el subsecretario de Gobernación Roberto Campa, repitió varias veces que al reportero Cecilio Pineda se le ofreció “salir de Ciudad Altamirano”, lo que equivale a la total rendición, del Estado mexicano, ante el crimen organizado.

O sea, para que nos vayamos entendiendo, que todos los periodistas mexicanos debemos abandonar nuestras ciudades, o en su caso, el país para “sobrevivir”.  Esa es la respuesta de la autoridad.  Impotente y, también, incapaz.

La obligación de nuestros gobernantes, por encima de todas, es proveer a los mexicanos de seguridad.  Eso fue lo que no hicieron con Cecilio Pineda.

Le ofrecieron, insistió Campa, “una casa refugio”… O sea, en buen español, jódete la vida, la vida tuya, como periodista, como ser humano, porque no pueden ni protegerte ni combatir o, en su caso, someter a los criminales que te amenazan.  Aquí no hay helicópteros artillados que lleguen a tu defensa. Hay unas “medidas cautelares” que, como me he cansado de repetir, consisten en un celular que ellos, autoridad, llaman “botón de pánico” y que sirve, según la Subsecretaría de Gobernación, para llamar a la policía en caso de que vengan a dispararte con cuernos de chivo.

Un caso triste, parecía decirle Roberto Campa a Ciro, pero que pareciese que fue responsabilidad del reportero.  Y no fue así.

Al presidente Enrique Peña Nieto lo “cuidan” 914 militares y policías, según se publicó en el más reciente festejo del Estado Mayor Presidencial.  Bastaría con contar cuántos policías federales están en las “escoltas” de funcionarios públicos y sus familias.  A Cecilio Pineda no le pusieron a tres o seis o los que fuesen necesarios para “protegerlo”, ya que la autoridad, la policía, el Gobierno estatal y federal, parecen no poder “vencer” el inmenso poder de ese delincuente apodado “El Tequilero” que había amenazado a Cecilio.

¿Para qué?  Con ofrecerle una casa refugio… supongo que le llevarían, conmiserados, unas tortas de vez en cuando para que él, su esposa y su hija con problemas de salud, no se muriesen de hambre. ¿De qué iba a ganarse la vida el periodista?

Personalmente creo que muy pocas personas querrían vivir en Ciudad Altamirano, o en cualquier otra población de Guerrero donde la impunidad y la violencia son el pan de cada día.  Pero millones de mexicanos tenemos el derecho de vivir en el lugar en que decidamos hacerlo, donde nacimos o donde nos sentimos a gusto.

¿Por qué Cecilio Pineda debía abandonar su sitio de residencia?  Si a esas vamos que a todos los mexicanos de Guerrero, de Veracruz, de Tamaulipas, de Nayarit, de todas esas entidades donde la noticia es el hallazgo de cadáveres y la nula investigación de los responsables, nos den una “casa” en otro país para refugiarnos.

Qué vergüenza.

Por lo menos a mí, mexicana, me da mucha vergüenza que hayan sido tan incapaces, todas las autoridades mexicanas para evitar que el humilde reportero, que no quería hacer otra cosa que su trabajo, fuese asesinado.

Si alguna, ésta es la crónica de una muerte anunciada.

¿Por qué entonces la nulidad, la incapacidad de respuesta del Gobierno, de la Subsecretaría de Gobernación?  Tal vez el primer mandatario, todos sus colaboradores pensarán que están mejor sin periodistas.  No hay otra explicación.

¿Es que el criminal apodado “El Tequilero” es invulnerable?  ¿Quiénes lo protegen, por qué razones?  Ese es el reclamo al ámbito de Seguridad.  ¿Es que la vida de un periodista no tiene ningún valor para el Estado Mexicano, para las autoridades responsables de protegerlo?  Ese es el reclamo al ámbito de Protección a Periodistas.

Lo malo es que en esos ámbitos, en esas responsabilidades, no hay sino una persona a cargo: Miguel Ángel Osorio Chong.

Y si nos apuramos, el mismo presidente Enrique Peña Nieto.

Que luego no salgan a las calles a pedir que confiemos en su partido, en su gobierno, en sus discursos.  La realidad es el cadáver de Cecilio Pineda, una muerte que se pudo evitar si les hubiese interesado.  Si los responsables de proteger a los periodistas fuesen eso: responsables.

Isabel Arvide

CambioQRR.com

@isabelarvide

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Category:
  Análisis

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